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Cuando pensamos que hacemos un trabajo de calidad pero no llega la promoción que esperamos,
es común experimentar enojo y frustración.

 

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Trabajar duro en una empresa sin ser reconocidos, sin recibir una remuneración justa y sintiéndonos poco apreciados puede ser una verdadera tortura. El principal sentimiento que detonará en nosotros es la frustración, sobre todo si en nuestra empresa otras personas reciben ascensos y nosotros no.

La realidad es que más allá de una política que rija las promociones en nuestro centro de trabajo, existen reglas no escritas que pueden determinar por qué una persona crecerá y otra no.

El objetivo no es aumentar tu enojo porque descubras razones injustas al interior de tu organización, la intención es conocer de manera clara cuáles son los factores que te perjudican y trabajar para revertirlos a tu favor.

Analiza si alguna de estas condiciones te impide crecer y descubre por qué no te han dado un ascenso:

 

No lo has pedido

¿Estás enojado porque tu jefe todavía no te llama a su oficina para darte la noticia de tu ascenso? Puedes esperar sentado. Aun si tu desempeño es destacado, tu jefe no sabrá que quieres crecer si no se lo haces saber. Si no hablas, otro lo hará, y puede ser que obtenga la promoción.

 

Lo pediste muy pronto

En el otro extremo, puede ser que hagas saber tus deseos de crecer de manera precipitada. Si llevas 6 meses en tu posición seguramente probaste que estás capacitado para el puesto, pero difícilmente que tienes las competencias que exige una posición más alta.

 

Te falta preparación académica

Llegaste a tu puesto actual porque cumplías el perfil requerido, pero ¿tienes el perfil para dar el siguiente paso? Si actualmente tienes una supervisión, por ejemplo y buscas una gerencia, quizá tu empresa exige un grado de Maestría.

También son relevantes conocimientos adicionales, como el dominio de un idioma o software. La pregunta es ¿cómo te has preparado para el empleo que quieres?

 

 

Falta de liderazgo

Trabajar duro no es sinónimo de liderazgo. En las organizaciones hay personas que son empleados dedicados, leales y poseen muchos conocimientos, pero ¿eso los hará buenos jefes? La respuesta es no. Para dirigir a un equipo de trabajo es necesario poseer habilidades de comunicación, saber delegar responsabilidades, ser buen negociador, etc.

Existe una falsa creencia de que un excelente desempeño en tu actual puesto te hará merecedor de una mejor posición, la realidad es que depende mucho más de demostrar que posees competencias adicionales que te permitirán asumir nuevas responsabilidades.

 

Te molesta la crítica

Si adoptas una actitud defensiva cuando algún superior te hace una observación, quizá jamás seas promovido. Es un hecho que a menudo llegar a un objetivo no depende de una sola persona, sin embargo, dar excusas y echar a otros la culpa de que las tareas no se realicen correctamente no te ayudará a crecer.

No sólo identifiques problemas, piensa en soluciones. Cuando sólo haces observaciones sobre lo que no funciona, simplemente te estás quejando, no estás aportando nada útil para mejorar.

 

Has descuidado tus relaciones laborales

Tener el respeto y aprecio de tus compañeros de trabajo es tan determinante en tu carrera como tus conocimientos y habilidades. Cuando somos capaces de establecer relaciones de trabajo positivas, logramos obtener la ayuda de colegas y comunicarnos con ellos de manera efectiva, proyectamos una imagen de liderazgo, indispensable para un puesto de mayor jerarquía.

Si no has tenido éxito en este aspecto de tu vida laboral, ahí puede estar la principal causa de que tu carrera esté estancada.

 

Tu desempeño es bueno, pero no sobresaliente

5, 10 o 20 años de trabajo duro y dedicado no consiguen aumentos. ¿Das algo extra en tus actividades?, ¿tomas la iniciativa para nuevos proyectos?, ¿propones mejoras?, ¿colaboras en la resolución de problemas?

No es necesario proponer cambios radicales para destacar, basta con ideas que puedan ahorrar tiempo, reducir costos, maximizar recursos u optimizar procesos.

Antes de estacionarte en la frustración que provoca no avanzar, analiza si alguno de estos factores te limita. Esfuérzate por cambiar de hábitos o actitud para obtener resultados diferentes.

La última opción ante una situación laboral estática es el cambio: si realmente el problema es tu jefe o la organización para la que trabajas ¡decídete a buscar otra cosa! Puedes encontrar otra empresa que esté dispuesta a remunerar mejor tus habilidades.

¡Mucho éxito!

 

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